Tarima Exterior de madera, Definición y Tipos


Lo primero que debemos saber sobre la madera es que dependiendo del grado de humedad con el que haya sido procesada y fabricada la pieza, aguantara mejor o peor las inclemencias meteorológicas del exterior.

Sabiendo esto ya presuponemos que la tarima de exterior tiene una característica base, el grado de humedad interno. Gracias a este grado de humedad y otros factores nuestra tarima de exterior aguantara a la perfección cualquier condición adversa.

Más factores importantes…

Esos otros factores a los que nos hemos referido no son otros que la naturaleza de la que provenga la madera, el tipo de tratamiento y barniz y la forma de secado a la que haya sido sometida en el proceso de fabricación. La combinación de todos estos factores son los que harán que una tarima de exterior sea más o menos resistente, lo que hará que nos aguante más o menos años.

Por lo tanto la tarima exterior es un pavimento que por sus características y procesos a los que se le ha sometido es perfecto para exteriores, resistiendo cualquier condición climatológica adversa y sin deteriorarse tan rápidamente como otro tipo de pavimentos diseñados para interiores.

Sabiendo ya lo que es la tarima de exterior vamos a ver sus tipos, cuando decimos tipos nos referimos al tipo de madera empleada para la fabricación de esta, cada madera cuenta con unas propiedades naturales únicas por lo que dependiendo de la zona donde va a ser instalada deberemos decantarnos por unas u otras:

– Iroko


– Ipe

– Roble

– Teka

Estas cuatro maderas son las más elegidas para fabricar tarima exterior, entre estas cuatro hay que diferenciar la gran durabilidad del Ipe, y es que debemos saber distinguir entre durabilidad y densidad, la durabilidad se refiere a la resistencia de la madera a los ataques de agentes externos que la puedan dañar, en cambio la densidad es el numero de fibras que se juntan para formar la madera, a mayor densidad mayor peso, el Iroko por ejemplo es una madera más densa que el Ipe pero con menos durabilidad.

Mantenimiento de la tarima exterior…

En cuanto al mantenimiento de tarimas exteriores hay que saber que dependiendo de la situación geográfica de esta, las horas de sol que le den y el uso que se le de deberemos realizar más o menos mantenimiento anuales. Por norma general suelen ser unas dos o tres veces al año, comienzo de verano, final de verano y mediados de invierno, así tendremos cubierto todo el año y nuestra tarima se mantendrá como nueva durante mucho tiempo.

Lo importante cuando realicemos este mantenimiento es que el producto que hemos elegido para renovarle la protección penetre completamente en la madera de nuestra tarima y no cree una capa superficial, así conseguiremos que su protección sea completa y eficaz.


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